Con enorme dolor acabo de leer en Twitter que Alba, una niña de apenas doce años, con leucemia de mala evolución, acaba de fallecer. Y he llorado, no se si por ella o por mi; seguro que por su madre y por el grupo de amigos físicos y virtuales que la apoyaban, que decidían quien podía hablar con ella y que nos comunicaban su estado cuando ella no podía.
Entré en Twitter para seguir a Alba, aconsejado por mi mujer. Era ciertmente una criatura especial y de gran corazón, muy valiente y animosa, y cuyos comentarios eran siempre un soplo de aire fresco, aunque estuviera harta de los tratamientos, enfadada por no poder estar más tiempo con el ordenador o simplemente hablando de sus cosas con sus amigas.
Parece mentira que se puedan crear lazos de esta manera con personas a las que nunca hemos visto, y que se pueda sentir tanto su muerte. Aunque falten la mayoría de los elementos que constituyen la auténtica comunicación, es indudable que las redes sociales están siendo capaces de cambiar nuestra manera de estar presentes en este mundo.
Hasta siempre Alba, bella hada; dulces sueños. Sit tibi terra levis.
me han gustado tus bonitas palabras y todos los amigos de Alba sabemos cuan ciertas son y de que manera Alba fue y es tan especial, vital, tan valiente y con una forma de ser muy unica que nos ha dejado marca en el corazon
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